martes, 19 de enero de 2016

Mientras tanto, en La Ciudad de la Furia... LA POLICÍA FEDERAL ES PORTEÑA

La Legislatura aprobó el traspaso de la Policía Federal a la Ciudad

(39 votos a favor, 11 abstenciones y 3 votos en contra)



En el día de hoy, la Legislatura porteña dió un importantísimo paso en la consolidación de la autonomía plena de nuestra Ciudad al aprobar el traspaso de 18.000 efectivos de la Policía Federal. En efecto, se ha aceptado el traspaso de la Superintendencia de Seguridad Metropolitana, que tiene a su cargo unos 15.000 efectivos de la Policía Federal desplegados en las 54 comisarías porteñas. De acuerdo al convenio aprobado, también serán transferidas las unidades de Policía Montada, Bomberos y la Guardia de Infantería, quienes se unirán a los 6300 efectivos que integran la Policía Metropolitana para brindar el servicio de seguridad en la Ciudad.
Si bien el convenio aprobado no contiene demasiadas definiciones tajantes, la primera cláusula resulta contundente y justifica la definición de día histórico para la autonomía de la Ciudad ya que, establece que "la Ciudad asume todas las funciones y facultades de seguridad en todas las materias no federales para ser ejercidas en el ámbito de la Ciudad" y "la Nación conserva las estructuras, el personal, los bienes y los servicios necesarios para asegurar las funciones de seguridad en materia federal en territorio de la Ciudad".
Seguramente muchos porteños y porteñas coincidiremos en que ésta era una deuda histórica que debía saldarse cuánto antes. Era hora de que cuando votamos Jefe de Gobierno sepamos que estamos votando a quien debe garantizarnos la seguridad en nuestro barrio y que esa decisión pase exclusivamente por quienes vivimos nuestra Ciudad, de la misma manera que quienes viven en Santa Cruz votan al Gobernador o Gobernadora que dirigirá las fuerzas de seguridad de su provincia.
Que la “federal” tiene falencias o que tiene dentro sus integrantes a nefastos personajes sin escrúpulos no resulta ser una denuncia que sorprenda a nadie, pero esa obvia descripción no alcanza para que la mejor opción sea dejar las cosas como están. Porque votar en contra o abstenerse es votar a favor de que la Policía Federal siga siendo lo que es; es no votar instancias de control ciudadano ni tener la posibilidad de realizar un control legislativo sobre el proceso de traspaso a la Ciudad.
Aceptar con humildad que la mejor opción es que la Ciudad tenga su propia policía es algo que ya impulsó en su momento Néstor Kirchner cuando instruyó a sus legisladores nacionales para que modifiquen la “Ley Cafiero” (recordemos que fue sancionada el 8 de noviembre de 1995, y en su artículo primero señala que el objetivo es "garantizar los intereses del Estado Nacional en la ciudad de Buenos Aires, mientras sea Capital de la República, para asegurar el pleno ejercicio de los poderes atribuidos a las autoridades del Gobierno de la Nación").
Corría el año 2007 y Mauricio Macri acababa de imponerse en el balotaje a Daniel Filmus. Fue entonces que el Presidente Kirchner acordó con el PRO la reforma de la “Ley Cafiero”. Desde el oficialismo, el proyecto fue defendido en el recinto por el titular de la comisión de Asuntos Municipales, Eduardo Acastello, quien sostuvo que "la ley Cafiero actúa como un corcé que no permitió que los habitantes de la ciudad tuvieran su propia fuerza de seguridad como en otros lugares de la Argentina". En esa línea, y al término del debate, el entonces titular del bloque de Diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, afirmó que "no sentimos que estamos haciendo la gran epopeya sino que con gran esfuerzo estamos modificando la ley Cafiero que impedía que la ciudad tuviese potestad en materia de seguridad". La postura del PRO fue expuesta por Federico Pinedo, quien aseguró que el macrismo quiere "darle seguridad a la gente de la ciudad" y sostuvo que se trata de "contar con las herramientas necesarias: no queremos locuras, que se tomen los pasos necesarios porque no queremos obtener ventajas ni hacer partidismo". Pinedo admitió además que el proyecto es "un avance cualitativo en la legislación argentina y en la "calidad institucional". El dictamen promovido por el oficialismo, en base a una iniciativa impulsada por la kirchnerista Juliana Marino, "establece que el gobierno ejercerá sus funciones y facultades de seguridad en todas las materias no federales" (Lo mismo que dice el Convenio entre Nación y Ciudad suscripto por Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta). Finalmente, la reforma aprobada a la “Ley Cafiero” (actualmente vigente) sostiene en su cláusula transitoria única que "definidas por el Gobierno nacional las estructuras necesarias para garantizar sus competencias federales, celebrará con la Ciudad de Buenos Aires los convenios necesarios".
Ese convenio es el que aprobó la Legislatura porteña.

jueves, 24 de diciembre de 2015

miércoles, 23 de diciembre de 2015

De la Ciudad de Macri a la Ciudad de Rodríguez Larreta

Después de un año repleto de elecciones, todo se sucede vertiginosamente. La Ciudad pasa de manos, de Mauricio a Horacio. Todo sigue igual, salvo que una nueva gestión con muchos cambios de nombres propios toma el timón del Gobierno de la Ciudad.
Así las cosas, y antes de asumir la Presidencia de la Nación, Mauricio Macri se encargó de enviar el proyecto de Presupuesto para el año 2016 y demostrar que nada va a cambiar respecto de años anteriores. Nuestra Ciudad sigue recaudando más y más y sigue endeudándose más y más, menos plata para viviendas sociales y menos para urbanización de las villas, las Comunas seguirán sin presupuesto propio violando la Ley N° 70 y menos plata para Salud Mental y el Garrahan.
El Presupuesto 2016 contempla gastos por 112.425 millones de pesos, de los cuales alrededor de 17.800 millones de pesos serán destinados a la extensión de la red de subtes, el Metrobús y obras hidráulicas. 
La norma también autoriza un incremento promedio del 26 por ciento en la tasa de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL). Los aumentos discriminados oscilarán entre un 20 y un 38 por ciento según la comuna que se trate. De los casi dos millones de partidas, sólo 160 mil continuarán exentas de esa tasa; 62 mil tendrán una suba por debajo del 10%. En lo que a porcentajes de subas se refiere, casi un millón y medio pagarán entre un 20% y 30% más que en 2015 y sólo 90 mil partidas deberán afrontar aumentos entre el 30% y 38%.
Además, la Ciudad invertirá más de $17.800 millones en la extensión de las redes de subte (habrá que controlar su ejecución) y Metrobus (no discrimina cuanto para Metrobus y cuanto para ampliar la red de subterráneos), y en obras hidráulicas. El cálculo de gastos y recursos estimado para el año próximo prevé una macroeconomía con una inflación del 26% (¿sin mucha fe en la gestión de Prat Gay?) y un crecimiento de la actividad económica correspondiente al Producto Bruto Geográfico (PBG) del 2%.
La ley de leyes, estima una recaudación de 110.676,2 millones de pesos (25,6% más que lo presupuestado para 2015), en tanto que los Gastos Corrientes ascienden a 94.594,1 millones (24,2% más interanual). Estas previsiones arrojan un Resultado Económico de 16.082,2 millones de pesos, de acuerdo con lo estimado por el Gobierno porteño.
Pese a semejante recaudación, y a la previsión de superávit presupuestario, la Legislatura autorizó un nuevo endeudamiento por más de 500 millones de dólares. En efecto, Fueron aprobadas dos leyes que autorizan la ampliación del Programa de Asistencia Financiera. Una de las normas autoriza al Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Hacienda a contraer un empréstito público, por un importe de hasta U$S  460 millones o su equivalente en pesos, otra u otras monedas, según lo determine el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Hacienda, mediante una o más emisiones de títulos de deuda pública, que será destinado a la cancelación de amortizaciones de la deuda.
Más deuda (la Ciudad está endeudada en alrededor de 2.300 millones de dólares) para pagar vencimiento de deuda, una práctica que llevó a la quiebra del país de la que el PRO viene abusando desde la asunción de Mauricio Macri como Jefe de Gobierno y, no se prevé ninguna política de desendeudamiento en el corto plazo.
De Macri a Larreta para que todo siga igual.

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