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jueves, 2 de marzo de 2023

EL UPD DE LARRETA

 


Horacio Rodríguez Larreta tuvo su UPD, tal como él lo señaló, pero en vez de dirigirse a los y a las porteñas, prefirió montar una escena de acto de campaña por la Presidencia de la Nación.

La Tribuna de Doctrina, también, señaló esto que decimos acá. El diario La Nación comienza su crónica afirmando que: "En clave presidencial, el funcionario brindó un discurso que contuvo un repaso de sus 15 años de gestión y prometió “llevar la transformación” de la Capital Federal a toda la Argentina".

Luego de un repaso por los éxitos de su gestión, según su particular entender, sostuvo que "No tengo duda de que se puede avanzar en el mismo sentido en todo el país. Hoy en la Argentina la situación es alarmante. Cada año que pasa vemos que la educación no mejora. Por eso tenemos que ir más a fondo. Necesitamos una educación moderna, enfocada en las habilidades del futuro, con la mejor infraestructura, con docentes preparados, y que tienda puentes hacia el mundo del trabajo". Y mientras dice eso sin sonrojarse, uno no puede sino imaginarse un país con falta de vacantes en la escuela pública, con prácticas laborales denigrantes para los/as pibes/as del último año de la escuela media, con falta de inversión en infraestructura escolar y en consecuencia con establecimientos educativos en ruinas.

Como si fuera poco, Larreta sostuvo que es necesario “reducir el peso muerto del Estado sobre el sector privado” y para ello que “hay que terminar con el déficit fiscal, bajar impuestos y dar batalla a fondo contra la inflación”. Y reivindicó: hay que “retomar el camino que habíamos empezado en 2015″.

Primero nos señala que va a retomar el camino iniciado por Mauricio Macri en la Presidencia de la Nación, todos sabemos cómo terminó, pero, otra vez, sin sonrojarse nos habla de bajar impuestos (¡¡!!). En su gestión, el impuesto a los ingresos brutos, respecto de servicios sociales y de salud, la tasa subió de 4,75 por ciento en 2021 a 5 por ciento en 2022; respecto de servicios financieros, la tasa aumentó ese año de 7 por ciento a 8 por ciento; respecto de la intermediación financiera, la tasa aumentó ese año de 5,50 por ciento a 8 por ciento; respecto del  transporte, la tasa aumentó este año de 1,50 por ciento a 2 por ciento; derogó la exención para títulos, bonos y letras, que quedan gravados con una alícuota del 8 por ciento; finalmente, creó en 2021 un impuesto a los gastos con tarjeta de crédito del 1,2 por ciento, que se mantuvo en 2022 y se derogó para este año.

En otro tramo de su discurso de campaña, habló de la extensión de la línea H y la Línea E pero en sus 8 años de gestión no se licitó ni un metro de subte, lejos de aquella promesa de Mauricio Macri de que iban a construir un kilómetro por año. Pero fueron tan solo 15 segundos; le dedicó unos irrisorios 15 segundos al subte, en su discurso de más de una hora de duración. Un segundo por cada año de gestión como señala la cuenta de twitter @ParaCuandoSubte.


Además, debemos recordar que Horacio Rodríguez Larreta volvió a concesionar el subte al grupo Roggio (un consorcio integrado por Benito Roggio transporte y Metrovías bajo la denominación de Somos Emova Movilidad S.A.) perpetuando así, la precarización de la infraestructura del subte donde no pueden garantizar que las escaleras y ascensores funcionen.


Más adelante, el Jefe de Gobierno afirmó que "Todos los delitos bajaron en Buenos Aires. Hoy no es imposible que te pase algo en la Ciudad, pero sí es menos probable, porque tenemos la tasa de delitos más baja en 27 años y somos la capital más segura de América Latina". Para afirmar ello, se ampara en un listado de ciudades capitales de América Latina, en el que la Ciudad de Buenos Aires aparece con la tasa de homicidios más baja.

Sin embargo, Larreta llega a esa conclusión, comparando la tasa de la Ciudad de 2022 y las de otras 4 capitales que corresponden a 2021: Quito (Ecuador), Santiago (Chile), Lima (Perú) y San José (Costa Rica). Además, el dato de la Ciudad de México no corresponde con el registro oficial; el dato de Managua (Nicaragua) corresponde a 2020 y el de La Paz (Bolivia), también a 2020 e inclusive se informa como “Ciudad de La Paz” el dato que en realidad corresponde al departamento La Paz.

Pero, inclusive, al comparar la tasa de homicidios de 2021 de nuestra Ciudad con las del mismo año de las capitales de América Latina, la de la Ciudad es más alta que las de la ciudades de La Paz y la de Brasilia, como informó chequeado aquí, calificando de exagerado lo sostenido en enero de este año por Horacio Rodríguez Larreta en las redes sociales.

Más aún, la baja en la cantidad de homicidios sobre la población no es una tendencia propia de la Ciudad de Buenos Aires sino que también se observa en la Provincia de Buenos Aires, el distrito más poblado del país, y también a nivel nacional.

"La baja en homicidios dolosos es una tendencia nacional uniforme, de modo que esto no parece responder a una política pública específica de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires", dijo a Chequeado el abogado Gustavo Arballo, secretario de Jurisprudencia del Superior Tribunal de Justicia de La Pampa y profesor de la Universidad Nacional de La Pampa.


Por otra parte, Tobías Schleider, investigador del Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia (ILSED) y consultor internacional en seguridad ciudadana, señaló a Chequeado que "la tasa de homicidios general de un territorio tan grande como la mayor ciudad del país no es más que un indicio, entre muchos otros, del nivel de seguridad". "Los homicidios son hechos extraordinarios por su gravedad y por su frecuencia en casi todas las capitales de Sudamérica. Equiparar falta de homicidios con seguridad es como decir que una ciudad con muchas pastelerías no tiene hambre. O que una ciudad sin COVID es una ciudad ‘sana’", señaló Schleider.

Nada dijo Rodríguez Larreta acerca de que se ha duplicado la población en villas y de que no existen políticas públicas en la Ciudad para los que alquilan, como tienen en todas las grandes ciudades del mundo, principal problema de los sectores medios porteños.

La apertura de sesiones de Horacio Rodríguez Larreta fue un acto de campaña. Se encargó de mostrar una gestión que en la realidad no existe. Tenemos una Ciudad a la deriva que ni siquiera tiene ministro de Seguridad, ni Vicejefe de Gobierno.

domingo, 6 de abril de 2014

DE LINCHAMIENTOS

En los últimos días se ha banalizado la palabra "linchamiento" al punto tal de que casi nadie sostiene que el mismo consituye un delito, que el linchamiento es una conducta reprochable. Muy por el contrario, se escuchan voces que justifican el accionar delictivo de vecinos ante "tanta inseguridad"...
Cuando hay un linchamiento -es necesario repetirlo innumerables veces- estamos frente a una ejecución ilegal por parte de un conjunto de personas hacia un sospechoso de cometer un delito (nada nos asegura que a quien la turba señala como ladrón sea efectivamente un ladrón). Cuando se produce un linchamiento, estamos frente a dos delitos, el de robo, cometido por una persona y el de lesiones graves u homicidio con alevosía cometido por varias personas (linchadores).
Entonces, asistimos a un triste espectáculo mediático que nos retrotrae como sociedad a pensamientos antediluvianos en el que la vida deja de ser un valor y en el que la defensa de la propiedad privada todo lo justifica, todo lo permite.
Hay una repetición inescrupulosa por parte de los medios de comunicación y, en particular, de los canales de noticias del cable, que nos van inoculando el odio de la violencia segundo a segundo. El mismo robo, el mismo supuesto ladrón liberado, el mismo linchamiento y el testimonio justificatorio de los linchadores son pasados dos veces por hora como mínimo. Uno prende el televisor al mediodía o a las 9 de la noche y la escena y los testimonios se repiten, son los mismos y son presentados como el aumento de la violencia y de la inseguridad. 
Podríamos sintetizar el accionar de los medios de comunicación en la difusión de una información producida de forma concertada y publicada de manera reiterativa a través de uno o más medios con un propósito determinado. Con esto decimos que no es inocente esa reiteración, que con esa reiteración está buscando un objetivo. En este caso el de instalar y que todos repitamos que vivimos en una sociedad violenta. Muchos televidentes o avezados lectores de algunos medios gráficos terminan creyéndolo.
La referencia a los medios de comunicación tiene que ver con que los linchamientos no son acciones individuales, sino que son colectivos y dependen de las presiones sociales (por ej. instalación del miedo).
A todo esto, tenemos que sumarle las columnas de opinión y las editoriales de medios gráficos y orales que utilizan la metodología del "sí, pero..." Ellos dicen condenar los linchamientos pero señalan que hay políticos y jueces más preocupados por los derechos de los delincuentes o hablan de un estado de indefensión, hartazgo o desesperación de algunos de los linchadores. Ahí se ven reflejados cobardes partícipes de turbas linchadoras que, anonimato mediante, arremeten a patadas a supuestos delincuentes.
No faltaron a este espectáculo políticos oportunistas que buscan mejorar su imagen ante el electorado hablando de jueces, puertas giratorias y justicia por mano propia. No inventaron nada, ya lo tuvimos a Ruckauf y su "hay que meter bala".
Una sociedad no puede, ni debe, afrontar el debate sobre la seguridad ciudadana si primero no condena y repudia los linchamientos o los actos de venganza colectiva o la mal llamada "justicia por mano propia". Tenemos que reafirmar claramente que no queremos una sociedad de asesinos en masa, de turbas violentas y homicidas, que busquen eliminar a supuestos delincuentes. Tenemos que reafirmar que queremos una sociedad en la que nadie desprecie la vida de nadie.
Después sí, disctutamos acerca de los jueces que liberan detenidos por teléfono (tal como lo señaló el Ministro de Seguridad de la Ciudad, Guillermo Montenegro - PRO -), de Fiscales que no se hacen presentes en el lugar de los hechos, del tiempo que le lleva a un ciudadano común atestiguar en casa de delito in fraganti, de la comunmente llamada puerta giratoria para pungas y arrebatadores, de Jueces corruptos y leyes procesales obsoletas.
Pero mientras no maduremos como sociedad y usemos a la seguridad como trampolín de aspiraciones políticas y no dudemos en mentir e inventar supuestos, tal como lo hace el inescrupuloso Sergio Massa, no podremos debatir la seguridad ciudadana ni los instrumentos necesarios para garantizarla (reforma judicial, reforma de códigos pocesales obsoletos, reforma de las fuerzas de seguridad, etc.).
No celebremos la muerte, vamos por la vida.

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