Este lunes se inició el censo de empleados del Gobierno de la Ciudad, procedimiento acordado en enero pasado entre el Poder Ejecutivo y el Sindicato Único de Trabajadores del Estado porteño (SUTECBA). El macrismo sostiene que de esa manera se podrá saber quien trabaja y quien no trabaja. Sostienen que ahora van a saber cuántos empleados tenemos en la administración pública. "Este es un problema serio que tiene la ciudad, porque los distintos gobiernos han hecho un desastre administrativo tan grande que ahora tenemos que hacer un censo para saber cuántos empleados hay", consideró Grindetti -Ministro de Hacienda- ante distintos periodistas.
Frente a esas declaraciones y frente a los fundamentos esgrimidos para defender la realización del censo, no nos cabe más que hacer un poco de memoria y recordar que Macri cesanteaba a 2.400 trabajadores porque eran ñoquis. De las propias palabras de funcionarios como Rodríguez Larreta y Grindetti queda absolutamente claro que los despidos de fin de año fueron absolutamente injustificados.
Lo que no saben ahora, tampoco lo sabían en diciembre de 2007.
Es por eso, que tampoco puede justificarse como es que la primera medida adoptada en materia de recursos humanos haya sido el despido de 2.400 trabajadores y que, recién tres meses después, decidan realizar un censo para saber cuántos trabajadores existen y qué funciones cumplen.
La improvisación es la característica del gobierno de Macri. Despide a hombres y mujeres que en promedio cobraban 1.400 pesos en diciembre de 2007 y recién en junio de 2008 va a saber quienes trabajan y quienes no. Toda una demostración de coherencia PRO.
Pero eso no es todo.
En casi tres meses de gestión, Mauricio Macri ya contrató o autorizó la contratación de 1.471 empleados y funcionarios. Fueron incorporados a la planta de personal por el jefe de Gobierno, la vicejefa Gabriela Michetti, los ministros y los responsables de los organismos descentralizados que dependen de Macri.
Algunos ejemplos, aunque de muestra sobra un botón, comprueban lo que decimos: El Ministerio de Desarrollo Urbano, a cargo del arquitecto Marcelo Chaín, ha contratado en su “planta de gabinete” a 328 personas. La Jefatura de Gobierno, es decir, Macri, designó en total a 191 personas, que cobran entre 1.200 y 4.000 pesos: 33 en la Dirección Técnica y Administrativa, 62 en la Mesa de Entradas, 38 en la Coordinación legal, 54 en la Secretaría Legal y Técnica y los restantes en su despacho. Uno de ellos es el ex director de Cultura de Boca Juniors, Jorge Alves, su histórico colaborador: lo nombró jefe de despacho.
"A confesión de parte, relevo de prueba" decían los antiguos juristas, y en este caso, es el propio Jefe de Gobierno y sus Ministros que coinciden en sostener que no saben quienes trabajan y quienes no, ni las funciones que cumplen. "Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago" parece ser la frase de cabecera de Macri, que dice reducir el costo político de la gestión y ya contrató a 1.471 personas que por los montos de sus sueldos superan el gasto que producían los 2.400 cesanteados en diciembre.
Macri sólo les hizo lugar a sus amigos y colaboradores. Nada más.

