La Ciudad de la Furia se llena de humo por la quema de pastizales realizada por los productores agropecuarios.
Porteños y porteñas sufrimos en los últimos días las consecuencias de tanto monóxido de carbono en el ambiente, y hasta vimos a muchos y muchas con barbijos para aminorar los efectos del humo.
Sorpresivamente esta vez no hubo cacerolas sonando, ni señoras paquetas indignadas, ni hombres a bordo de 4x4 haciendo sonar sus bocinas...
A los que hoy se refugian en sus hogares y cierran ventanas y balcones para que el humo no penetre y no dañe las vías respiratorias de la familia, y también, a aquéllos que nos indignamos cuando nos desabastecieron de alimentos y que hoy nos indignamos porque nos llenan nuestras casas de humo, les dedicamos estas palabras del poeta...