
Señores este no intenta ser un post complaciente, ni siquiera intenta justificarse. La inmensa alegría de ver a ese genocida intentando dar pena y recibiendo la condena que la Justicia le estaba leyendo es mayor aún cuando hay señoras que intentan justificar la negra noche de la Dictadura. Él fue amo y señor de Tucumán, así como otros lo fueron de la Patria. En los estrados de la Justicia, lloró, imploró, tembló... y espero pronto se pudra en la cárcel.
Seguramente irritará a alguno o alguna que entre tantos, uno más, este servidor, traiga el recuerdo de lo sucedido. Pero hoy, cuando en la Ciudad de Buenos Aires se persiguen a chicos de entre 13 y 17 años y se los denuncia penalmente, vale la pena recordar lo sucedido.
No hay palabras, pero los Korol y Copani han hecho un gran resumen que fue subido a youtube por Daniel Vanderhoeven y que, estimo, importante compartir: